"Mi nombre es Yessy, tengo 19 años y tuve depresión. Quise ser la heroína del mundo tratando de buscarle solución a todo, quise entregarles felicidad a todos, pero no pude.
No tenia una buena situación económica, esto se agravaba
por una deuda con el banco que tenia mi papá, lo que hacia que su sueldo no
alcanzara lo que provocó desesperación en mi familia, gatillando peleas y
discusiones. Mis papás se sumergieron tanto en ello que se olvidaron de lo mas
importante….La familia.
Mi hermano mayor tenia 19 años, todo esto lo superó e
intentó olvidar con fiestas y alcohol lo que terminó por alejarlo de nuestras
vidas. Mi segunda hermana tenia 18 años y le tocó consolar a mi mamá y escuchar los
arrepentimientos de mi papá, obligándola a tomar responsabilidades en la casa
que no le correspondían. Y yo, con 10 años, viendo como mi familia se caía a
pedazos, consiente de cada pelea, de cada necesidad y de cada preocupación que
surgía y yo no podía hacer nada. Guardé
toda mi frustración, jamás hablé con mis papás sobre este tema, tampoco fue
necesario porque según ellos yo, no entendía nada.
Y así pasaron los años hasta mis quince, entré a la enseñanza media y ese también fue
un cambio brusco. Había tantas cosas a mí
alrededor, droga, alcohol, embarazos, rebeldía. Comencé a desarrollar la
habilidad de escuchar a los demás, Así
que era buena consejera. Quise hacer entender que la droga no es la mejor forma
de olvidar, que el embarazo no es una forma de escapar de la casa, que a gritos
y desprecios padres e hijos no se
entienden. Ayudé a muchos, pero la gran pregunta era, ¿Quién me ayudaba a mí?
Yo era una esponja que absorbía todo, me iba a mi casa con las penas de los
demás, angustiada, y sola. Me encerraba mucho en mi pieza y podía estar horas así
y nadie se preocupaba por mí. Pensaba en como ayudar a mi familia, en dejar de
estudiar para trabajar y apoyarlos, pensaba en como ayudar a mis amigos y
cuando me daba cuenta de que no encontraba la solución, me sentía tan inútil,
sentía que era inservible. Empecé a castigarme, rasguñando mi cuerpo, cortando
mis brazos. Y así estuve mucho tiempo, y nadie supo. Seguí entregando fuerzas a
los demás, aunque ya no la tenía, seguí aparentando felicidad aunque en
realidad no la sentía.
….Hasta que ya no aguanté más. Quería desaparecer, quería
descansar. La decisión estaba tomada cuando mi mamá entró en mi pieza de
repente. Lo único que recuerdo de aquel día es a mi mamá limpiando la sangre en
mi brazo y mi papá gritando enojado que yo quería llamar la atención. De la
siguiente semana solo tengo algunas pocas imágenes e mi mente hasta que mi mamá
me llevó al consultorio. No tenía muchas ganas de ir ya que pensaba que solo me
iban a dar pastillas, me escucharían un rato y al día siguiente se les
olvidaría todo lo que les había contado y tendría que repetir la historia una y
otra vez. Pero, no fue así. Primero me ayudaron a entender que si yo
dejaba de estudiar no podría ayudar a mi familia, la única forma de hacerlo es
ser alguien en la vida llegar a ser una profesional, con estudios superiores y así tendré un buen sueldo y podré salir
adelante y apoyar a mi familia. Luego me ayudaron a entender que el solo hecho de dar alegría, de entregar un
consuelo estaba cumpliendo con mi rol de amiga. Entendí que no soy una heroína
y que no tengo súper poderes, pero a veces una palabra, una mirada o un simple
abrazo es suficiente para alegrar y hasta cambiar una vida.
Estas dos soluciones estaban en mí, siempre estuvieron en mí,
y gracias a las doctoras las pude descubrir. Además, descubrí talentos que no
conocía, empecé a escribir historias de adolescentes, con el fin de dar a
conocer cuales son los problemas que nos afectan, nuestras dudas, nuestras
preocupaciones, con el fin de hacerles ver a los adultos que nosotros también
nos cansamos, que necesitamos ser escuchados, que nuestros problemas también
son importantes.
Dejé de hacerme daño porque entendí que al dañarme, estaba dañando también a la gente
que amo. Mi relación con mi familia mejoró, y aunque los problemas son parte de
la vida, nos seguimos manteniendo en pie, juntos.
Si
bien es cierto, aún quedan cosas por resolver, pero gracias al programa aprendí
como enfrentarlas.
Hoy, después de 4 años desde que entré al programa, les
puedo decir que Salí adelante. Me gradué
de cuarto medio como una de las mejores, hice mi práctica y actualmente trabajo
en un servicio publico ayudando a la gente a mejorar su calidad de vida, a
través de capacitaciones. El próximo año entraré a la universidad y estudiaré
administración pública y todo esto gracias a la perseverancia.
Sé que es difícil, que es una edad complicada, en la que sólo
queremos vivir el presente, pero les invito a sentarse un momento y reflexionar
en que en nuestra adolescencia se define nuestro futuro. Enciendan en sus
corazones ese deseo de querer salir adelante, de querer ser alguien en la vida,
de que hay algo más que solo fiestas, pololos, pololas o que sólo pasarlo bien, existe un futuro, del cual dependerás
tu y también los que estén a tu alrededor.
Si
te sientes mal, si tienes algún problema no dudes en buscar ayuda. No dejarás
de ser el más bacán o la más mina por reconocer algún problema, o por sentarte
y hablar con tus papás sobre lo que te pasa.
También quisiera darles un mensaje a los papás. Recuerden
que ustedes también fueron adolescentes, también se confundieron, también
desearon libertad y comprensión. Compartan con sus hijos escúchenlos,
aconséjenlos y lo mas importante entiendan que no por el hecho de ser niños no
sufren por los problemas. La única forma de salir adelante es estar unidos como
familia y mientras haya amor, lo demás no importa.
Por último quiero agradecer a este equipo tan maravilloso,
a las cuales Dios les dio gracia para impulsar este proyecto que hoy ha ayudado
a más de 500 jóvenes, dejándolo todo por su pasión que es ayudar. Gracias a
ellas fui consiguiendo mis metas de a poco, porque siempre estuvieron ahí,
alentándome a seguir.
Mi testimonio es el resultado del Programa de Salud Integral del Adolescente. ¿Cuántos testimonios hay? ¿Cuantos resultados hay? Y
todos gracias al programa."